
No sé si con esta declaración ha hundido un poquito más, si esto fuese posible, las opciones de la marca para reescribir su branding. Coincido con él en el fondo del mensaje.

Aunque considero que el posicionamiento, es decir el lugar ocupado en la mente de los clientes, recoge por si mismo, los valores, acciones, comportamiento y relaciones de la marca, que es precisamente lo que ha puesto en problemas a la compañía por sus acciones y comportamientos, que han influido, y de que manera en sus valores y relaciones, en la crisis del vertido producido en el Golfo de México.

Para el público, la identidad visual es lo que relaciona a la marca con todo lo que busca esta. Con el lugar ocupado en la mente, si es que tiene la fortuna de ocupar alguno. No me refiero en este caso a BP, sino a cualquier marca. Si no está en la mente de los consumidores, es como si no existiese.
En mi opinión dicha identidad visual forma parte del todo, dentro del branding. Partimos de la base de que es coherente con el posicionamiento buscado. Siendo así será el enlace del consumidor con lo que la marca representa para él.

A mi modo de ver toda experiencia de los consumidores con la marca ha de ser cuidada al máximo, el objetivo principal debería ser mantener la coherencia en todas ellas. Todas forman un conjunto inseparable. La identidad visual refleja, o debería al menos, el posicionamiento buscado por la marca. No es una acto aislado sino que forma parte de un todo indisoluble.

Poco importa como queramos que nos vean. De nada vale que digamos como somos, que comuniquemos constantemente nuestros valores. Lo único que realmente importa es como nos ven, los demás, los diferentes públicos.
Conseguir un imagen aceptable, una buena reputación, lleva muchos años. Unir la marca emocionalmente con los consumidores, muchos más años aún. El paso contrario apenas cuesta unas horas hoy día. La rapidez de propagación de información en internet ayuda mucho a ello.
Desconozco los datos de las investigaciones, que no dudo se habrán realizado, llevadas a cabo con el objeto de averiguar el daño que ha sufrido la marca. Imagino que en base a esos datos se pueden plantear si compensará invertir enormes cantidades en recuperarla, o si será mejor dejarla morir con tranquilidad e invertir en una nueva que recoja el actual posicionamiento buscado en BP.
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