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10 de enero de 2013

Ariel: del Producto a Las emociones


Recuerdo que  cuando estudiábamos en la Facultad nos decían que los anuncios de detergentes eran los mejores. A nosotros nos parecían lo contrario, los veíamos aburridos, sin una mínima creatividad y todos iguales. El argumento en el que se basaban los profesores, los que opinaban así, era que su publicidad vendía, eran anuncios muy eficaces.

 El "truco" se debía básicamente a plantear situaciones que los espectadores podían identificar con su vida diaria. Las manchas de la ropa, la cal de la lavadora. El niño que se mancha la camisa. etc. Del mismo modo los anuncios de analgésico suelen triunfar por el mismo motivo. Es fácil entender que cuando nos identificamos con el dolor localizado del modelo en cuestión, estemos dispuestos a probar ese producto. Sobre todo en los inicios de la publicidad.












El concepto de la eficacia, de entender que el objetivo fundamental de la publicidad es que la empresa que se publicita logre vender su producto, no es siempre bien entendido. Durante muchos años se han premiado campañas por su alto nivel de "creatividad" pero que en nada destacan el posicionamiento del producto, o lo que es peor, que no aportan ningún concepto diferenciador, de importancia para los clientes a la hora de comprar, que consiga ocupar un lugar importante en la mente de éstos. Una vez finalizada la campaña difícilmente el consumidor recordará algún argumento por el que cual debía consumir dicho producto.

El anuncio podía contar una historia de esas "bonitas" o diferentes, en las que se comentaba el precioso bebé que salía, o los animales, o el maravilloso argumento, pero que al terminar, los espectadores apenas recordaban al protagonista del anuncio: el producto. Cuando la creatividad no esta al servicio de la venta, en mi opinión, no sirve para nada.

En la categoría de los detergentes la mayoría de la publicidad se basaba en lo blanco que dejaba la ropa cualquiera de ellos. Cada "nuevo" producto blanqueaba más que al anterior debido al descubrimiento de alguna perla mágicas o un componente especial o a cualquier otra innovación. Más tarde salieron aquellos enfocados en que los colores de la ropa permanecieran, cuanto más tiempo posible, fieles a sus colores iniciales. Tanto blanquear parecía que afectaba al color.
Estaba el superdetergente "el más poderoso" todos salían con un "MÁS" en cada nueva campaña. 

A finales del pasado año Ariel optó por hacer un cambio brusco en su posicionamiento. Como he apuntado en alguna otra ocasión, para poder tener éxito con un posicionamiento concreto se debe mantener en el tiempo, es decir, deber existir una continuidad de varios años. De esta forma se elevaran las opciones para que consigamos ocupar esa deseada posición, destacada frente a la competencia, en la mente de los clientes.


Ese cambio al que me refería se debe a la apuesta por las emociones en lugar de continuar basando la comunicación en el producto, como venía siendo habitual a lo largo de la historia. En términos generales las emociones son las culpables, en un porcentaje en torno al 90% según los expertos, de nuestras decisiones, incluidas las de compra. Cierto que no todos los consumidores funcionamos igual, y que según la tipología y el producto, puede intervenir más lo racional que lo emocional, como sería el caso de un producto técnico. 

Conseguir alcanzar la mente de los clientes con las emociones, puede ser una buena forma de diferenciarse, sobre todo en aquellos productos premium o de prestigio. En otros la incertidumbre, por el éxito, puede ser mayor. 
Ariel ha apostado por ese cambio, que esperemos continúe, es la única forma que tienen de comprobar si su nueva estrategia funciona, los estudios del comportamiento humano  a la hora de decidir una compra lo avala...




22 de noviembre de 2010

Coca-cola : cuando la Diferencia no Es sólo El producto




Cuando buscamos algún atributo para diferenciarnos de nuestros competidores, la mayoría de las veces nos basamos en cuestiones relativas al producto en si mismo. No tiene porqué ser así, la diferenciación no tiene que estar obligatoriamente relacionada con alguna característica del producto, como por ejemplo que sea más grande, más pequeño, más rápido, más lento, un ingrediente especial, la presentación, el envase. Puede ser la distribución, la tradición, el liderazgo o cualquier vínculo emocional.

Las emociones en la identificación entre el consumidor y el producto ofrecen una mayor continuidad en la relación, mucha más si esta se basa en cuestiones como el precio bajo o incluso la satisfacción de los consumidores.
Hoy día el que un cliente se sienta satisfecho con lo que compra es algo que todas las marcas deberían ofrecer simplemente para poder estar presentes en el mercado, Por tanto si se trata de una condición mínima para poder participar, no estaríamos ante un concepto diferenciador.

Coca-Cola cuenta con uno de los atributos diferenciadores más efectivos, como es ser el primero en su categoría. Aspecto que tuvo que defender con el slogan "The real think", dejando bien claro que ella es la original. Cuando alguien se posiciona como el original a su vez reposiciona a la competencia como imitadores o copias. Para que esta estrategia sea efectiva debe contar con que las percepciones de los consumidores vayan en ese sentido. En este caso ¿alguien dudaría de que Coca-Cola es la auténtica bebida de cola? No lo creo.

Cierto que durante unos años dedicó sus campañas a cuestiones alejadas con este posicionamiento, al que creo que debería volver de vez en cuando, con campañas como la de los osos polares, por muy bonitas que resulten nada aportan al concepto.


Coca-Cola a pesar de gozar de liderazgo en su categoría buscó que se le identificase con atributos emocionales. Una vez asegurado ser entendido como el original, insisto en que debería retomarlo de vez en cuando para las nuevas generaciones, ha buscado un vínculo con la alegría, la felicidad no sólo de consumir sino de vivir.

Para que no quede sólo en un slogan más o menos atractivo, se debe complementar nuestro posicionamiento con acciones, más aún si éste es una apuesta por las energías renovables, o lo verde, o en este caso la felicidad.


Por ello Coca-Cola presentó su I Congreso Internacional de la Felicidad dirigido por Eduardo Punset y con ponentes con peso dentro del concepto de la Felicidad, no podía ser de otra manera, como es el caso del Primer Ministro de Bhutan , reino ubicado en la cordillera del Himalaya, Jigmi Thinley. En este país existe un índice oficial para medir el grado de felicidad de la población, se considera un asunto de estado.

La marca que los españoles más asocian con la felicidad es Coca-Cola, esto llevó a la creación del Instituto Coca-Cola de Felicidad. Si se consigue que los millones de consumidores de este producto relacionen la marca con la felicidad y conceptos similares, habrá conseguido lo que toda marca desearía, en camino está.


En línea con lo que apunto, acciones encaminadas a fortalecer nuestro posicionamiento se encuentra el Instituto Danone de la Salud. De todos es sabido en enfoque de esta compañía en la salud y la nutrición.